Cuando creo estas piezas, intento capturar esa energía líquida: el rastro de una ola, la delicadeza de una concha, la suavidad erosionada por el tiempo. Trabajo siempre con respeto por aquello que me inspira, utilizando únicamente los tesoros que la naturaleza deja a su paso y devolviendo cualquier rastro de vida a su lugar.
Cada joya es un pequeño homenaje al agua en todas sus formas.
Llevarla es como llevar contigo un pedacito de mar, de calma y de movimiento a la vez.