La naturaleza cambia constantemente.
Las estaciones dan paso unas a otras, el agua circula, la luna marca ritmos y los cuerpos atraviesan procesos propios.
Nada permanece inmóvil.
Esta colección nace de la observación de esos ciclos presentes dentro y fuera de nosotras: transformaciones silenciosas, finales que también son comienzos y formas distintas de volver a empezar.
Una pequeña invitación a recordar que cambiar no siempre significa romperse. A veces, simplemente significa seguir el curso natural de las cosas.