Moldeamos con las manos desde que somos niñxs, de manera casi inconsciente. Cuando cogemos un material blando, como por ejemplo la arcilla, instintivamente lo presionamos, hundimos los dedos y le damos forma. Con o sin sentido, simplemente nos dejamos llevar.
Esto es lo que siento al crear estas joyas y lo que quiero transmitir con la colección Clay. La creatividad más primaria, las formas orgánicas esenciales.
Estas pulseras están trabajadas a mano una a una, no hay dos iguales, y son de plata maciza. Su irregularidad es su esencia.
Si necesitas una talla concreta, escríbeme y la haré sin problema!